Los hijos de los clérigos son sobrinos

Filii nominantur nepotes

Sentada en mi sofá, sin mirarme a los ojos, me lo espetó: “Monseñor, qué pena que haya regresado sin su sobrinita; aunque se dice que es hija suya”. Aprovechó los pocos minutos de ausencia de mi madre, ocupada en la cocina. Era Pasqualina Fois, sarda, 46 años, “doméstica” de monseñor Umberto Cassani. El mío y el suyo eran apartamentos contiguos, en la primera planta del Palazzo del Sant’Uffizio.

      Desde hacía un año, mi madre estaba conmigo. En mis primeras vacaciones como oficial del Vaticano, ella observó, preocupada, mi aspecto enfermizo. Carencia de cuidados. A sus 65 años se empeñó en ir conmigo a Roma, dejando atrás casa y marido. Decidimos que le acompañara Pilar, 8 años, hija de mi hermano Gervasio. Mamá se sentiría más acompañada en un país desconocido, entre desconocidos, con idioma desconocido. A la niña le encantó la aventura. Durante un año convivimos los tres. A mi función de oficial, añadía las labores de padre. A diario, llevaba a Pilar al cercano Colegio del Gianicolo y la recogía. Aprendió el italiano. Hizo amigos/as. Fue recibida y acariciada por Pablo VI, una vez conmigo y otra también con mis padres. Al regresar de las siguientes vacaciones veraniegas, sólo me acompañó mi madre. Mi hermano y cuñada no soportaron quedarse nuevamente sin su pequeña. Ésta se disgustó ostensiblemente. Durante meses tuvo pesadillas relativas a mí y al mundo romano. (Pili es hoy madre de un adolescente, abogada y profesora. No me importaría haber sido su padre. Un besazo, sobrina).

Me sentí incómodo con las palabras de Pasqualina. Las atribuí a una nueva acometida libidinosa de una mujer hipersensual ante un bombón de 34 años. Ella pertenecía a una singular hermandad italiana de sirvientas del clero: “ausiliari del clero”. En esa asociación ingresaban mujeres libres cuarentonas. Era la edad recomendada por el Concilio Tridentino. Necesitadas de afecto y sexo, con frecuencia lograban ambas metas con sus “amos”. También, un sueldo, un cierto prestigio y algún poder. Se aburría con mons. Cassani, un amable septuagenario que había sido Capo Ufficio, jefe de la sección matrimonial de la Congregación. Pretextando ayudar a mi madre, había ido colándose en mi casa de la que había obtenido una llave. Era una excelente cocinera. A espaldas de su patrón, nos deleitaba haciéndonos probar sus guisos y postres. En confidencias anteriores, había presumido de haber sido la “doméstica” y amante de mons. Jacques Martin, diplomático, entonces arzobispo Prefecto de la Casa Pontificia y más tarde Cardenal. Según ella, mons. Martin la sustituyó por María, otra “ausiliare”, también sarda, a la que conocí y traté. Pasqualina, aunque lo disimulaba, odiaba a su sucesora en el apartamento (y en la cama?) de mons. Martin. Con éste llegué a tener amistad. Me atendió cada vez que le pedí un favor para alguien que visitaba el Vaticano y pretendía acercarse al Papa. En unas tres ocasiones, mi madre, mi sobrina y yo salimos a los “castelli romani” con mons. Martin y mons. Cassani acompañados de sus respectivas “ausiliari”.

Días después de la conversación del sofá, mi sorpresa fue mayor. Mi colega y amigo alemán Herman Schwedt me convenció de que cuanto me había dicho Pasqualina tenia fundamento. Suele acontecer. El interesado es el último en enterarse. El cotilleo sobre mi supuesta paternidad era real. Pero no era una excepción. Mons. Plenteda, notario del Santo Oficio, Mons Lancciotti, Mons. Çertö, los tres con domicilio en el Palazzo, también tenían “sobrinos/as” adolescentes. El citado mons. Cassani tenía un hijo, Paolo, casado y con dos niñas. A Paolo, a su esposa Livia y a las dos niñas de entre 6 y 8 años, los conocí y traté media docena de veces en sus visitas al padre clandestino, “tío” para la sociedad hipócrita y “bien pensante”. Se trataba de un caso real y verificado. Mons. Cassani me lo había contado todo, todo y todo. Conservaba un emotivo recuerdo de su amante, ya difunta. Trataba a Paolo y a sus nietas como un responsable cariñoso padre y abuelo.

En los restantes siete años fui conociendo casos y más casos de curiales con “sobrinos/as” y con “ausiliari”. Supe que dos “sobrinos” del Cardenal Federico Tedeschini ocupaban cargos relevantes en el Vaticano. Tedeschini había sido Nuncio Apostólico en España. Era un impresionante “mister” en físico, en talento, en diplomacia. Dicen que traía de calle a las mujeres. Murió en 1959. Su muerte ocasionó importantes problemas hereditarios al Vaticano y a sus parientes. Nunca me encontré con sus hijos. Me contaban que se parecían tanto a su “tío” Cardenal como lo hacen tres gotas de agua..

 

Curiosamente, sólo dos meses antes de dejar el Vaticano vine a conocer de boca de Franca, la doméstica de mi amigo Schwedt,que ambos mantenían vida afectiva de pareja desde hacía ocho años. Herman era uno de mis mejores amigos. Varias veces había estado a cenar o a charlar en su apartamento, situado fuera del Vaticano, aunque en sus cercanías. Herman, prudente y cauto, daba por supuesto que yo lo había adivinado. Franca, una siciliana de su misma edad, no pertenecía a la hermandad de “ausiliari del clero”. Fue reclutada por Herman en el Colegio Teutónico cuando ambos tenían 33 años. Ella era camarera. Nunca pude comprender mi escasa perspicacia en este caso. Monseñor Herman Schwedt permaneció nueve años en el Santo Oficio. Después de haber defendido una excelente tesis doctoral en la Universidad Gregoriana sobre Rosmini, se casó con Franca. No tienen hijos, sí sobrinos, esta vez sin comillas. Viven en Limburg, con estancias prolongadas en Sicilia y en el Alto Adige. El obispo de Limburg lo nombró archivero de la diócesis, cargo en el que se jubiló recientemente. Sigue investigando y escribiendo en prestigiosas revistas de tema histórico. Con posterioridad a mi descubrimiento, otro de mis colegas, el estadounidense mons. Richard Maloneme aclaró que el affaire Schwedt era conocido incluso por los superiores del Santo Oficio. Y es que nada se prohíbe y se castiga si no hay una denuncia formal o no salta a la opinión pública. Lo importante es ser cauto, no ser casto.

Los casos relatados se contraen a la Curia romana. No pretendo ser exhaustivo. Los cuento tal y como los experimenté. Siempre que me adentré en la intimidad de mis interlocutores descubrí un affaire que tenía que ver con la afectividad y con el sexo. Tuve ocasión de comentar y valorar esta constatación con amigos colegas curiales. Y concluíamos que el carácter de la persona que tenía cubierta su afectividad y sexualidad mejoraba o no se agriaba. Ello era más importante y evidente en el ejercicio de la autoridad.

Era el año 1969. En la Sección Disciplinaria, llamada por nosotros Sección Criminal, un caso tenebroso de un arzobispo del continente americano. No se le investigaba por “sobrinos”. Supuestamente tenía más de uno. Era por corrupción de menores. El Promotor de Justicia instruía la causa. Él me resumió la positio que todavía debía completarse con documentos y testimonios. El Papa no suele enterarse de esos casos hasta que la causa está muy avanzada. Por lo demás, el Papa, cuando anuncia un Consistorio y preconiza a nuevos Cardenales, no consulta previamente al Santo Oficio, como sí lo hace para el nombramiento de obispos. Pues bien, el arzobispo encausado fue preconizado Cardenal. Ese mismo día, su causa fue archivada. Ignoro si fue eliminada del Archivo y quemada. Un velo cubrió para siempre las presuntas vergüenzas – léase delitos– del arzobispo.

Durante tres de mis ocho años en el Vaticano, actué de comisario-juez para las reducciones de sacerdotes al estado laical. Más de mil casos pasaron por mis manos. La mayor parte de ellos no suscitaba especial curiosidad. Clérigos que se habían enamorado. Otros que, además, esperaban un hijo de su novia o ya lo habían tenido. Algunos no comulgaban con la institución eclesiástica y buscaban fuera de ella una aproximación al mensaje de Jesús. Pocos habían perdido toda fe en el Cristianismo. Pero tuve un caso sobre mi mesa que me impactó. Era de Chile. Siete hijos (sobrinos) con diversas mujeres. Había practicado sexo desde los seis años, iniciándose con su prima de doce. Tenía 34 años. Pretendía casarse con la actual novia y madre de su último bebé al que decía adorar. Sin comentarios.

Con intervalos de algunos años, en tres ocasiones, yo había sido alumno del Pontificio Colegio Español. Año tras año, un compañero seguía allí. Superaba los 40 años. Bastante mayor que el resto de alumnos. Decía que preparaba su tesis doctoral. Era muy reservado, pero correcto. Ya en el Palazzo, la bomba explotó. Me llamó la atención su nombre en grandes caracteres sobre una carpeta del Promotor de Justicia. No daba crédito a cuanto estaba leyendo. Solicitación en confesión, absolución de cómplice, abuso de menores, violación, hijos (sobrinos) de varias mujeres. Estuve deprimido un mes. En mis esporádicas visitas al Colegio seguí viéndolo. Celebraba la Misa en una casa de religiosas. Eso decía. No podía regresar a su tierra, en el interior de la península. Había que disimular el destierro. La diócesis lo becaba en Roma por tiempo indefinido.

Filii nominantur nepotes. Los hijos de clérigos serán sobrinos. No es una broma. Tampoco, un dicho popular. Era una norma legal que viene de la Baja Edad Media. Ya Gregorio VII, el monje Hildebrando de Soana, había allanado el camino. La secular corrupción de la Iglesia romana le sirvió de pretexto. Dominante hasta el extremo, con una fuerte personalidad y un insuperable fanatismo monjil. En 1074 impuso el voto de celibato a todo candidato al sacerdocio. A pesar de ello, muchos clérigos desobedecieron durante siglos. Las Decretales de Gregorio IX (1234) y las Extravagantes de Juan XXII (1320) recogen el aforismo en forma poco definida. El origen, el meollo, está en las herencias patrimoniales. Las riquezas acumuladas por obispos, abades y altos clérigos iban a parar a sus hijos, fraccionando haciendas. Era una etapa en que lo patrimonial se confundía con lo institucional. Los reyes legaban a sus hijos un país, un trozo de territorio, una ciudad, un condado. Los eclesiásticos legaban a sus hijos cuanto habían recaudado intuitu muneris. ¿Solución? Nueva monstruosidad. Los hijos de los clérigos se considerarían sobrinos, no hijos. Los sobrinos no heredan. El patrimonio quedaría donde estaba. En la diócesis, en el convento, en la parroquia. De ahí a imponer radicalmente el celibato va poco trecho. Si los clérigos no pueden tener hijos, no pueden casarse. Si, no obstante, los tuvieren, no serán hijos, son sobrinos. Además, cometen sacrilegio. Puede que también barraganía. El Concilio Tridentino lo tuvo fácil. El celibato obligatorio se universalizó.

Claro que el que hace o dicta la Ley está por encima de la Ley. Dentro de la Iglesia lo hemos visto y lo vemos cada día. La Iglesia nunca ha sido un Estado de Derecho, donde todos, incluidos los mandatarios, estarían sujetos al imperio de la Ley. En el período anterior a las leyes comentadas era bastante normal que los Papas y obispos fueran hijos de Papas u obispos. San Inocencio I fue hijo del Papa Anastasio I. El Papa San Silverio era hijo del Papa San Hormisdas. Juan XI era hijo del Papa Sergio III. Otros Papas fueron hijos de obispos o de presbíteros: San Dámaso I, San FélixAnastasio II, San Agapito ITeodoro I, Marino IBonifacio VIJuan XV. Incluso después de la ley del celibato obligatorio, en los siglos XV y XVI, fueron varios los Papas que engendraron hijos, bien siendo Papas, bien en su anterior condición de obispos: Inocencio IIIAlejando VI, Julio II, Paulo III, Pío IV, Gregorio XIII. Sus hijos/as, al menos algunos/as, no se llamaron sobrinos/as ni sufrieron las exclusiones legales.

Las Leyes de Toro son una compilación realizada por voluntad testamentaria de Isabel la Católica. Fueron promulgadas por Juana Iª de Castilla (la Loca) en 1505. Son 85 leyes que recogen y actualizan el corpus legislativo de la Corona de Castilla en los anteriores siglos medievales. Tanto en la nueva regulación del Mayorazgo como en el completo derecho hereditario, se toca a los hijos de clérigos. Se les niega lo que a otros vástagos se les reconoce. Así, la Ley IX excluye a los hijos sacrílegos (hijos de clérigos ordenados in sacris y de frailes o monjas que hayan profesado) de la herencia de sus padres, trátese de testamento o ab intestato. También, por donación o venta. Por supuesto, quedan excluidos del Mayorazgo del que también son excluidos todos los clérigos, frailes y monjas. La exclusión es amplia y taxativa. Los hijos de clérigos y de frailes o monjas tampoco pueden heredar ni percibir bienes de los parientes de su padre y madre. Es verdad que algunos comentaristas suavizan esta exclusión cuando se refiere a la madre y/o a sus familiares, pero se trata de opiniones minoritarias y contaminadas por ideas y sentimientos posteriores. No sólo el hijo sacrílego sufría las consecuencias de su irregular concepción. En circunstancias singulares, la madre que hubiere tenido ayuntamiento con clérigo, judío o moro, era llevada al patíbulo.

Celso Alcaina, Doctor en Teología, Filología y Ciencias Bíblicas. Lic. en Derecho. Ex-profesor Univ. Comillas y Villanova (USA). Durante 8 años, oficial del Vaticano

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Supervivencia de los Medios del Nacionalcatolicismo franquista

 

De Alerta Digital o los restos del Diario YA a sucedáneos falangistas como Arriba. Son los medios nostálgicos del franquismo en España que encuentran su catarsis informativa con los huesos de Franco y el Valle de los Caídos, con la Memoria Histórica o el sepelio del exministro Utrera Molina. 

Alerta Digital abre el listado de los noticieros ultra. Su estrella es el director del grupo de comunicación, Armando Robles, que «hereda» el tricornio con el que Tejero asaltó el Congreso y está conectado con la extrema derecha. Robles presenta el programa La Ratonera, donde realiza  homenajes a Franco, el 20No la  bandera franquista y especiales con la hija del dictador, Carmen Franco Polo, para conmemorar el golpe de Estado. Se vende además como  el político más parecido a Donald Trump en España a través de su partido Soluciona-Trump.

36  En  Radio YA tiene hueco el relato equidistante, cuando no para hacer apología, sobre el régimen franquista. Quedan ejemplos como los programas que conduce el director de la emisora, Javier García Isac, caso de ’40 años’ o ‘Cita con la Historia’, donde en colaboración con historiadores revisionistas como  Pío Moa trata lugares comunes del franquismo sociológico como lo que denominan  el fraude electoral de las elecciones de febrero de 1936.

En la misma rama empresarial aparece Diario YA, germen del espejo radiofónico, y que se define como «heredero de la cabecera histórica –fundada por el cardenal Herrera Oria en 1935–, con la misma línea editorial tradicional en defensa de España y el humanismo cristiano». Sin embargo, en sus páginas digitales pueden leerse  críticas al hispanista Paul Preston y entrevistas al  historiador que justifica el golpe de Franco  Stanley Payne. Piezas mezcladas con la satisfacción de  que Franco siga en el Valle de los Caídos y  loas al exministro franquista José Utrera Molina.

Como modelo de financiación tienen el Club de Amigos del DiarioYa. Buscan el apoyo del «socio benefactor» y, con este fin, no dudan en publicitar la campaña en redes sociales etiquetando a partidos ultraderechistas como Falange Española y España2000.

Homenaje a la bandera franquista en el programa ‘La Ratonera’ de Alerta Digital.

«Levantar con los cuernos la losa» de Franco 

Un programa alemán celebrando la invasión de Polonia para ensalzar la figura de Adolf Hitler y la memoria de la Alemania nazi. Una imagen difícil que ocurra. Situaciones análogas sitúan a Intereconomía TV en territorio resbaladizo.

En otro nivel a las anteriores teles, radios y periódicos franquistas, ejerce una crítica habitual a la ley de Memoria Histórica y es capaz de emitir una  serie especial «con motivo del 80 aniversario del Alzamiento Nacional del 18 de julio de 1936».  Y hacerlo  junto a la Fundación Nacional Francisco Franco.

Al hilo de la petición en el Congreso de  sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos, la emisora Radio Intereconomía ha legado otro momento cumbre. Una «monumental bronca», como la definieron, entre el presentador del espacio, el periodista y  declarado «falangista» Eduardo García Serrano, y el poeta Aarón García Peña.

«Que vayan y alguno con los cuernos levante la losa», aguijoneaba el periodista sobre una idea, exhumar los restos del dictador, auspiciada por una «caterva de botarates que infecta el Congreso de los Diputados»,según su análisis. El poeta protestó, clamó contra los crímenes del franquismo y acabó recibiendo insultos y expulsado del programa.

Uno de los hitos televisados lo dejó el actual portavoz parlamentario del PP, Rafael Hernando, cuando  soltó en una tertulia el célebre «algunos se han acordado de su padre, parece ser, cuando había subvenciones para encontrarle». Ocurrió en 13TV, cadena de la que es accionista mayoritaria la Conferencia Episcopal. Las  víctimas del franquismo denunciaron al político popular, que  nunca pidió perdón por su reiterado mensaje.

Siguiendo con el Grupo Intereconomía, presidido por el periodista y exdiputado del PP Julio Ariza, el área de negocio abarca una presencia diversificada en las ondas, en internet y en publicaciones como La GacetaUn periódico que recurrió a un artículo de 1983 para vincular el independentismo catalán con  el régimen nazi. Hitler y Mussolini acabaron aliándose con Franco por sus dudas sobre la «fidelidad catalana», decían en el reportaje.

El conservador  Libertad Digital es otro de los que tiene una marcada  línea editorial contra la «infame» ley de Memoria Histórica, que tacha de ejercicio de «sectarismo guerracivilista».


 «Hoy parece que nadie es fascista»

«Sí, hay periódicos y webs fascistas», resume el catedrático de Estructura de la Información de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, Ramón Reig. «Hoy parece que nadie es fascista», explica, y muchos de estos medios sobreviven bajo el disfraz de los «populismos» que señalan por igual «a la extrema derecha y a la izquierda de inspiración marxista».

A unos cientos de metros de la escuela de Periodismo, otra escena subraya la teoría.

«Aquí parece que lo único que hay al fondo a la derecha es el baño», postula una mujer como metáfora política del país.

Su interlocutor asiente y arrastra un vermú. Da un sorbo. Atisban el ramalazo contemporáneo del fascismo desde tribunas generacionales distintas y un mismo diagnóstico. «Muchos no salen de la cueva, pero ahí están, cada vez más».

Son esas cabeceras en las que se escribe con la tinta del nacionalismo y la ultraderecha, venden una versión dulcificada del franquismo y televisan el auge de la xenofobia y la mundialización del odio. Ejercen la comunicación desde el extremo. Agazapados en una teórica pluralidad mediática para informar ‘cara al sol’.

fuente – News Front


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El Vaticano antepone la politica a la defensa de los derechos humanos

 

Fiscal general de Venezuela

¿Por qué la Iglesia Católica venezolana critica el diálogo y el Vaticano lo apoya?

(Youtube) Venezuela
¿Por qué la Santa Sede, el Estado Vaticano y, más específicamente, el papa Francisco, compromete la independencia e imparcialidad que debería tener en un conflicto entre venezolanos? (Youtube)

Una primera y elucidable razón es que la Iglesia Católica venezolana es una institución militante, proactiva y reactiva, profundamente consubstanciada con sus feligreses que son mayoritariamente democráticos y víctimas de la tiranía de Maduro, mientras el Vaticano es una burocracia fría e impersonal que planea sobre mil millones de personas cuyas angustias físicas y metafísicas le llegan como un hálito helado y evanescente y a través de intermediarios no siempre competentes.

Pero también está el tema de que el Vaticano es un Estado, una estructura política con un presidente, príncipe o caudillo con intereses muy concretos que defender, frente o al lado de otros Estados y se debe a acuerdos, negociaciones o diálogos en los cuales “su” reino sí es de este mundo, y los Estados, como Estados, tienden a consorciarse, a menos que diferencias o choques letales lo eviten.

Un ejemplo de esta imperturbable y fatal arrogancia, la sufren los ciudadanos y demócratas de todo el mundo, cuando llevan sus causas a multilaterales como la ONU o la OEA, y ven cómo una mayoría de gobiernos autoritarios bloquean “por votos” sus peticiones y así la causa de las dictaduras o semidictaduras persiste y crece, como hiedra, por todo el mundo.

Sin embargo, teólogos, historiadores, formadores de opinión y comunicadores notaron, alarmados, desde que se inició el Papado de Su Santidad, Francisco I, que, en su caso, un nuevo virus, plaga, o síndrome había infestado al Vaticano, más peligroso que la burocracia y el estatismo, y es su militancia o simpatía con una ideología de izquierda, cercana al marxismo y al comunismo y que ya fue condenada por “no cristiana” y contraria a los intereses de la Iglesia por sus antecesores, Juan Pablo II y Benedicto XVI: la Teología de la Liberación.

Pero a Francisco las Encíclicas y bulas de sus antecesores, que, en términos estrictamente eclesiales deberían resultarle doctrinarios, no le dicen nada e insiste en predicar una doctrina social que condena la propiedad privada, abomina del liberalismo económico y promueve la pobreza que califica como “categoría teologal”, y que es imposible no se desborde en una política que apoya al socialismo y los gobiernos autoritarios y dictatoriales que le son secuenciales.

Y es aquí donde se bifurcan los caminos de la Iglesia Católica venezolana y los del Vaticano, pues, si hay una Iglesia nacional y una feligresía que estén experimentando con hambre, enfermedades y represión hasta dónde pueden llevar ideas equivocadas que prohíben la propiedad privada, la economía competitiva y el ascenso social como contrarios a las enseñanzas de Cristo, esa es la venezolana.

Hay hambre en Venezuela, y enfermedades y presos políticos, papa Francisco, hay un paisaje humano con miles de hambrientos que hurgan en la basura día tras día para procurarse mendrugos para subsistir, y miles de enfermos que rondan por farmacias, clínicas y hospitales buscando medicinas y atención médica, y no es por el capitalismo, la propiedad y el liberalismo, sino por un Estado socialista, benefactor y dictatorial que fabrica pobres para someterlos por hambre.

Horror contra el que lucha el 99 % de los prelados venezolanos, cardenales, obispos, sacerdotes y monjas, que se enfrentan sin vacilaciones y a riesgo de su salud y vida contra los abusos y atropellos de la tiranía, a la cual, el Vaticano juzga confiable y avala en diálogos que, simplemente, buscan alargar sus días.

Cercano, en fin, a un despotismo como el de Maduro que no cesa en sus agresiones a la Iglesia, como lo demuestran los asaltos y los actos vandálicos que han arrasado templos, la destrucción de imágenes sagradas en iglesias y plazas públicas, el robo de reliquias y bienes religiosos, y los atropellos a sacerdotes que no pocas veces han pagado con sangre su fidelidad a las enseñanzas de Cristo y su Iglesia.

Para no ir muy lejos, hace unos meses, un diputado que recientemente ha sido elevado al cargo de ministro para la Educación Universitaria por Maduro, un señor Roa, ofendió gravemente en su dignidad, a su Eminencia, el cardenal Jorge Urosa Sabino, y de paso, hirió lanzándole un micrófono en la cara a un diputado de oposición que lo defendía.

Pero no son cosas nuevas, sino que Chávez mismo, en persona, inició cruzadas de insultos y agresiones contra los cardenales Velasco y Castillo Lara, contra monseñor Baltasar Porras y Roberto Luckert y contra todos los hombres y mujeres de la Iglesia, que siempre denunciaron su crueldad socialista, dictatorial y totalitaria.

Hace exactamente 14 días, por ejemplo, el 14 de enero pasado, un dignísimo representante de la Iglesia, monseñor Antonio López Castillo, arzobispo de la Diócesis de Barquisimeto, decía en su homilía con motivo de la celebración del día de la Divina Pastora: “No creemos en el comunismo socialista fracasado. Nosotros creemos en la democracia, y por eso yo, como pastor, nunca me callaré. María nos proteja de caer en los sistemas totalitarios que impiden que el pueblo sea libre y digno. ¡Viva nuestro pueblo digno que quiere vivir en verdadera democracia”.

Lo oían, seguían y aplaudían miles de personas que participan en la misa de la catedral de Barquisimeto, los tres millones de feligreses que un día antes  se congregaron en la procesión de la patrona de Lara y los 30 millones de venezolanos que son mayoritariamente católicos, anticomunistas y demócratas.

 

Y también la Conferencia Episcopal Venezolana, CEV, que un día antes había escrito en un mensaje dirigido a la feligresía y al pueblo de Venezuela: “La ola de represión y persecución política que se ha desatado en los últimos días lesiona gravemente el ejercicio de la institucionalidad democrática. Solo en regímenes totalitarios se impide la libre manifestación de la ciudadanía”.

Una advertencia que también podemos hacer válida para el proceso de diálogo que se inició, celebró y fracasó entre noviembre y diciembre del año pasado, y que pretende reimplementarse sin participación de la oposición democrática enfrentada a la dictadura de Maduro, como fórmula para que la Iglesia se convierta en cómplice de un crimen de lesa democracia venezolana.

Y que nos obliga de nuevo a preguntarnos: ¿Por qué la Santa Sede, el Estado Vaticano y, más específicamente, el papa Francisco, compromete la independencia e imparcialidad que debería tener en un conflicto entre venezolanos, de los cuales, unos representan al comunismo ateo y otros a la Iglesia de Cristo, y contribuye a que la oposición democrática sea burlada una vez más por los maquiavelistas marxistas y para que la dictadura Maduro se perpetúe y aspire en devenir en una dinastía tipo Cuba o Corea del Norte?

¿La digna actitud de la Conferencia Episcopal Venezolana, CEV, de obispos como Ovidio Pérez Morales, Antonio López Castillo y Roberto Luckert y de sacerdotes como José Palmar y Lenin Bastidas, no le dicen nada a Berboglio, Parolín y sus portavoces en Caracas, Claudio María Celli y Aldo Giordano?

Pues parece que no, y la explicación del menoscabo con que actúan frente a una de las iglesias más heroicas del continente y del mundo, solo puede encontrarse en las reformas que emprendió Francisco desde que inició su Papado, y de las cuales, una en especial -querida a la Teología de la Liberación- lo acerca de manera irreparable al totalitarismo marxista y lo aleja del humanismo, la libertad y la democracia cristianas.

Nos referimos al tema de la pobreza, sublimemente expuesto por Jesús en El Sermón de la Montaña, pero en sentido alguno para concederles una suerte de categoría o virtud teologal, por la que tengan que sacrificarse valores cristianos tan fundamentales como el “Amaos los unos a los otros”,  “Mi reino no es de este mundo”, “Y al César lo que es del César y a Dios lo que es Dios”.

Y que son las verdades eternas en las que el cristianismo se refracta con el ateísmo marxista, que sí convierte a los pobres en una suerte de centro absoluto, inamovible y estático, a nombre del cual se pueden cometer crímenes, transgresiones e injusticias sin fin, puesto que, si el sentido de la vida es vivir y morir por ellos, ¿por qué privarnos entonces de transmutarnos de santos en asesinos, de inocentes en verdugos, y de víctimas en victimarios?

Palabras, ideas y pensamientos “más históricos y reales” de lo que comúnmente se admite y que referidos a la crisis que hoy se vive en Venezuela, es el horror por el que exigimos que el papa y el Estado Vaticano sean realmente cristianos y actúen como el Cristo redentor que se hizo uno con todos los hombres, y no con una clase especial de ellos, ya fueran ricos, pobres, blancos negros, hombres o mujeres..

Manuel MalaverManuel Malaver

Manuel Malaver es un periodista venezolano, exredactor de El Nacional, El Diario de Caracas y la revista Exceso. En la actualidad colabora con La Razón y es editor de Factormm.com. Síguelo en Twitter: @MMalaverM.

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El fundamentalismo religioso del cardenal primado de Perú

Cipriani: Un cardenal rechazado por el pueblo

El cardenal de Lima manifestó recientemente que si hay tantos casos de niñas que abortan después de ser violadas, la culpa hay que buscarla en la forma provocativa con que se visten.

Creo útil reproducir lo que escribió el teólogo Juan José Tamayo Acosta cuando fue nombrado este prelado, en la era de Woytila-Ratzinger en que el primer criterio de valoración de un príncipe de la Iglesia Romana era ser integrista y rechazar el Aggiornamento del Concilio Vaticano II

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Juan Luis Cipriani

Desconozco la reacción de los distintos países e iglesias ante el reciente nombramiento de cardenales. Sospecho que en la mayoría de los casos la actitud haya sido de indiferencia, como ha sucedido en España con el cardenal de Toledo.

Hay, sin embargo, un cardenal que ha sido recibido con todo tipo de prevenciones por parte de algunos de sus hermanos en el episcopado y con un rechazo expreso de no pocos de sus conciudadanos: Monseñor Cipriani, arzobispo del Lima, miembro confeso y convicto del Opus Dei, que apoyó abiertamente al régimen autoritario de Alberto Fujimori.

Las primeras críticas veladas, tras conocer la noticia de su ascenso al cardenalato, llegaron de la cúpula de la Conferencia Episcopal Peruana. El presidente de los obispos de Perú, monseñor Juan-Luis Bambarén expresó su deseo de que monseñor Cipriani, como cardenal, colaborase de manera más intensa en la búsqueda de la unidad y la reconciliación del pueblo peruano. Mostró también su esperanza de que mantuviera un compromiso mayor con los pobres. Dos propuestas en las que está firmemente comprometida la Iglesia católica peruana, desde sus dirigentes hasta las comunidades de base, y que vienen siendo obstaculizadas sistemática y programadamente por el nuevo cardenal, que siempre ha legitimado los modos represivos de Fujimori.. En la misma línea se sitúan las declaraciones de monseñor Irízar, secretario de la Conferencia Episcopal de Perú, quien se dirigió a los católicos pidiéndoles oraciones “para que el Señor le ayude (a Cipriani) a ser más santo y un servidor de todos nosotros”.

El malestar por su nombramiento se ha dejado sentir de manera especial durante la celebración de la primera misa que ofició como cardenal al aire libre en el atrio de la catedral de Lima, frente a la plaza de Armas. Delegaciones de organizaciones católicas afines a Cipriani ocuparon parte de la plaza. Lo mismo hicieron desde muy temprano jóvenes del movimiento Resistencia, contrario a la dictadura fujimorista, organismos de Derechos Humanos y grupos de mujeres católicas que critican al arzobispo de Lima por su apoyo al gobierno anterior, su desprecio a los derechos humanos y su lenguaje procaz. Cipriani ha llegado a afirmar sin rubor que los derechos humanos son una “cojudez” (= estupidez o tontería).

Las protestas se iniciaron en el mismo momento en que monseñor Brazzini, obispo auxiliar de Lima, citó el nombre de Cipriani al comienzo de la misa y se prolongaron a lo largo de toda la ceremonia. La homilía del nuevo cardenal fue repetidamente interrumpida con lemas como “Cristo es justicia, Cipriani corrupción”, que repetían a coro los manifestantes. Éstos llevaban carteles con afirmaciones como “Dios, líbranos de Cipriani”, portaban fotos del nuevo cardenal tachadas con el número 666, símbolo bíblico del Anticristo. Había pancartas que comparaban a Cipriani con el asesor presidencial Vladimiro Montesinos, fugado desde hace varios meses. Los grupos críticos han dejado claro que su protesta no se dirige contra la Iglesia Católica, sino contra el cardenal Cipriani.

El cardenal reaccionó preguntando a los manifestantes “qué derechos humanos defienden esos amigos, cuando no permiten una libertad de expresión religiosa” y les pidió: “Si no tienen fe, váyanse”. Pero es que la mayoría de ellos es creyente y su fe los impulsa a denunciar proféticamente los abusos del régimen de Fujimori, exigir justicia para los culpables de la represión, comprometerse en la defensa de los derechos humanos y optar éticamente por los pobres. En su homilía hizo una llamada al perdón y la reconciliación entre los peruanos y pidió que se renunciara a la venganza contra las personalidades del régimen precedente.

En el cristianismo primitivo había dos principios que se aplicaban a la hora de nombrar a los obispos; “Quien ha de servir a todos, debe ser elegido por todos”; “No se elija como obispo a nadie que no haya sido ratificado por el pueblo”. Ahí están las bases de la democracia en las iglesias cristianas, hoy olvidadas tanto en la teoría como en la práctica. Peor aún, yo creo que se han invertido, al menos en la Iglesia católica y de manera especial en el caso de la concesión del capelo cardenalicio a monseñor Cipriani. El nuevo principio eclesiocrático dice poco más o menos así: “Nómbrese cardenal -o obispo- a quien haya demostrado una probada fidelidad al Papa, aun cuando el pueblo cristiano y la ciudadanía lo rechacen”. Es una forma poco -o por mejor decir, nada- democrática de entrar en el siglo XXI.

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Puntos críticos del sistema educativo actual

CRÍTICA AL SISTEMA EDUCATIVO ACTUAL: «¡ABAJO CON LA PEDAGOGÍA PELUCHE!»

No se puede obtener una imagen de la realidad si solo la observamos desde un enfoque . Frente a las nuevas propuestas en educacion siguen vivos los planteamientos tradicionales, como aquello de La letra con sangre entra, o mas antiguo, el sistema espartano de formación. La presentacion de este documento, que simplemente al leer las siglas abc ya sabemos con que enfoque trabaja, no significa pues que estemos plenamente de acuerdo con el profesor alemán, pero sus criticas pueden ayudar a mejorar nuestros planteamientos.

La opinión sobre la educación en Alemania del profesor y psicólogo escolar Josef Kraus (Eichstätt, Alemania, 1949), presidente de la Federación Alemana de Profesores, es descrita por Rosalía Sánchez, corresponsal en Berlín de ABC (España), y que compartimos con fines únicamente educativos – pastorales, y analiza el sistema educativo, el rol de los padres, el stress escolar, el sistema de evaluación, la orientación vocacional, importancia de la lectura, la autoridad, el uso de los teléfonos móviles y dispositivos electrónicos,  y recomendaciones a los padres. En su libro “Wie man eine Bildungsnation an die Wand fährt: Und was Eltern jetzt wissen müssen” (Cómo conducir una nación que se forma como la pared: Lo que los padres necesitan saber ahora.) (www.amazon.de), Kraus “arremete contra lo que denomina la «pedagogía peluche»”.

Si bien el profesor Kraus analiza la realidad educativa alemana, como padres de familia y profesores nos será beneficioso conocer su análisis y critica a una educación que, según él, no prepara a los niños y jóvenes para la vida. En este mundo globalizado, en alguno o algunos escenarios escolares podríamos coincidir.

La acalorada crítica del profesor Josef Kraus al sistema educativo actual: «¡Abajo con la pedagogía peluche!»

Lo que están consiguiendo los sistemas educativos actuales en los que se trata al niño entre algodones.

Niños blandengues y adultos incapaces. Eso es, según Josef Kraus,lo que están consiguiendo los sistemas educativos actuales, en los que se trata al niño entre algodones, se evita a toda costa su frustración y se le mantiene en el limbo de una igualdad que no se corresponde con la realidad. Y algo debe saber del asunto porque es el presidente de la Federación Alemana de Profesores. El próximo 20 de marzo pone en la calle un libro en el que arremete contra lo que denomina la «pedagogía peluche» y en el que defiende que «cuantas menos dificultades encuentren los chicos en la escuela peor preparados estarán para afrontar las dificultades que encontrará en la vida». La presentación ya ha abierto un reñido debate en Alemania y ha apuntado un dedo acusador hacia los padres, en opinión de Kraus más preocupados en proteger a sus hijos y verse reflejados en sus éxitos que en enseñarles a vivir.

Su discurso a favor de una educación más espartana que sirva para fortalecer y hacer más resistente al individuo comienza con un análisis detallado de las consecuencias que están teniendo en varias generaciones los sistemas educativos nacidos del espíritu del 68, que tratan de exiliar de las escuelas la presión y el estrés. «Una escuela sin estrés y sin presión no es una buena preparación para la vida», defiende.

Critica una práctica muy extendida en muchos de los Bundesländer alemanes, que consiste en no valorar el rendimiento de los niños con una nota numérica, sino con un texto explicativo sobre sus avances y retos pendientes «que a menudo ni los padres entienden y que entran en una serie de detalles que acaban siendo más dolorosos que un aséptico suspenso». Se revuelve contra los padres que «embellecen» las tareas de sus hijos, recordando que «las tareas para casa son un elemento fundamental del aprendizaje de la independencia y la responsabilidad».

Insiste en que el hecho de que una gran mayoría de los estudiantes se oriente a la universidad es desaconsejable y solo sirve para que el nivel descienda, en perjuicio de la excelencia académica. «En Alemania hay 330 tipos de formación profesional y más de 17.000 estudios universitarios, eso conduce a una sociedad sobreacademizada e inoperante», asegura, «si todos tienen la selectividad, es como si ninguno tuviese la Selectividad». Y como buen profesor, pone tareas, especialmente a los padres.

«Los padres tienen que rebelarse contra este sistema, escenificar su protesta, olvidan que suponen un colectivo electoral al que los partidos tienen que hacer caso necesariamente. Son ellos los que deben tomarla iniciativa de la educación de sus hijos», arenga. Muy concretamente aconseja a los padres «desconfiar de coloristas programas lectivos que nunca se cumplen» y asegurarse de que sus hijos tienen que aprender memorizando muchos datos. «Los niños tienen que aprender hechos, todo lo que no sepan, se verán obligados a creerlo», señala.

«Sobre todo es necesario que en los colegios se vuelva a leer»,exige, «y me refiero a libros enteros, no a una página suelta de un libro sobre la que luego se plantean tareas de comprensión lectora… aunque solo sea por motivos pragmáticos… está comprobado que las personas que leen regularmente libros obtienen unos ingresos un 21% más altos que la media…». Y en este punto hace un paréntesis para explicar que los padres no deben obligar a los niños a leer, sino sencillamente darles ejemplo: «Sentarse a leer todas las tardes en el salón de la casa, en lugar de andar enganchados constantemente a los aparatos electrónicos que desaconsejan a sus hijos».

Kraus anima a los padres a «tener el valor de mostrar autoridad y a tomar las decisiones», contra la tendencia actual de dejar que los chicos elijan lo que aprenden y cómo lo aprenden: «Los niños necesitan a sus padres como agentes de decisión, como una autoridad positiva y como auténticos ejemplos», escribe, alentando a plantar resistencia a cualquier pedagogía complaciente con los niños porque «cuando no son contestados y no encuentran límites, se sienten perdidos y ni siquiera conocen lo que son capaces de hacer».

Algunas de sus recomendaciones a los padres parecen sencillas, pero para nada fáciles de aplicar hoy en día, como la que tanto repite: «háganles esperar, den largas a sus deseos, porque conseguir sus caprichos en el momento les evita prepararse para la derrota y formar su autodisciplina». Y denuncia, en un ejercicio de autocrítica corporativa, que tras muchas de las líneas blandas del sistema educativo lo que hay son profesores poco comprometidos que optan por la vía más cómoda. Se queja por ejemplo, de que se haya abandonado la práctica de «nachsitzen», que es como se dice en alemán a quedarse en el colegio después del horario lectivo para repetir una clase por no haber estado atento en su momento.

En este exhaustivo repaso, la peor parte se la llevan seguramente los teléfonos móviles y dispositivos electrónicos que los niños llevan en el bolsillo para estar permanentemente localizados, que aumentan la tranquilidad de los padres pero que reducen su campo de libre movimiento y que, sobre todo, evitan que se aburran. Kraus está convencido de que«los chicos necesitan aburrirse» y nos hace una seria advertencia: «El multitasking enferma».

Este contenido ha sido publicado originalmente por ABC (España) con Laura en la siguiente dirección: abc.es

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Acoso Laboral #moobing en Educación

El acoso laboral psicológico (mobbing), como una forma de ejercer presión, a través de la comunicación verbal agresiva e intimidante por parte del superior inmediato, de sus pares, o de una persona encargada para tal fin.Acciones que generan molestia, miedo, temor, inseguridad, y cuya finalidad es lograr que la persona tenga  estrés laboral, padezca el síndrome del burn out en  su lugar de trabajo, y solicite su traslado o presente su renuncia.

Este acoso laboral y/o abuso de autoridad, conlleva a enfermedades delicadas de inestabilidad laboral y emocional, conocidas por todos como ESTRES LABORAL;  o enfermedades psíquicas que limitan al trabajador, afectando su proyecto de vida y la labor  institucional. Si no se trata esta situación inmediatamente, puede llegar a ser un bomba de tiempo, máxime cuando se esta hablando de la comunidad educativa,donde se trabaja y se forman niños y niñas, trasladándose los problemas de los adultos al aprendizaje.

Es urgente que abordemos este tema, ya que está afectando a toda una comunidad educativa; y lo que es más importante, a la persona humana en su integridad.

Es importante destacar, que el colegio es el lugar donde pasamos la mayor parte de nuestras vidas, donde se debe tener un ambiente sano y agradable, dado que los hechos positivos como negativos, repercuten directamente en la formación de nuestros alumnos, a quienes debemos inculcar:  seguridad, sentimientos, mejores conocimientos, acompañamiento, orientación sana y conducente con la suficiente claridad y dinamismo. Estos objetivos no se pueden lograr, si quien los transmite, está siendo violentado en su integridad personal y profesional.

…”La comunidad docente es uno de los sectores profesionales con más tendencia a sufrir patologías relacionadas con los factores psicosociales, producidos entre otras causas, por las relaciones interpersonales que se establecen a diario entre alumnado,
profesorado y padres de alumnos.”..(Libro: “Herramientas de gestión del estrés en centros escolares”.)

Esto provoca en numerosas ocasiones, una serie de patologías que conllevan al
estrés laboral, “síndrome del quemado o burnout” y acoso laboral o mobbing, llegando a producirse una insatisfacción generalizada en el trabajo. Partiendo de esta realidad, y para intentar desentrañar los múltiples elementos que participan en estas situaciones, pasamos a determinar qué entendemos por riesgo psicosocial: “son aquellas condiciones presentes en una situación laboral directamente relacionadas con la organización del trabajo, el contenido del trabajo y la realización de la tarea, y que se presentan con la capacidad para afectar el desarrollo del trabajo y la salud del trabajador”.

¿Que es el acoso laboral?

Las características principales para detectar los casos de mobbing o acoso laboral y
diferenciarlos de otros comportamientos, son:

  •  No es un comportamiento casual, sino que busca obtener un efecto perverso: la destrucción y la exclusión del trabajador.
  •  Los conflictos puntuales o los desencuentros son parte de las relaciones humanas y no son situaciones de acoso psicológico. El escalamiento de un conflicto en el tiempo, sin una gestión proactiva, puede llevar a casos de mobbing.
  •  El mobbing no queda acreditado por la “sensación” de la víctima de ser acosada, sino por la existencia de comportamientos reales de hostigamiento, que se repiten en el tiempo, contra la persona y de forma sistemática.

 

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